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Archive for the ‘Colecho’ Category

PEQUEANDO | La práctica del colecho con recién nacidos
Artículo original de El Mundo Salud, 17/03/2013

Dormir con nuestros bebés

ColechoExisten pautas que garantizan un colecho seguro. | Gtres

  • No hay una postura unánime en el colectivo sanitario sobre el colecho
  • Favorece la lactancia materna pero no está exento de riesgos

“Esto era lo habitual en Europa hasta el siglo XIX, pero a partir de entonces los cambios sociológicos y la disposición de viviendas más grandes favorecieron que el bebé durmiera de forma independiente“, recuerda la doctora María Aparicio, de la Asociación Española de Pediatría, quien sí percibe que actualmente cada vez más parejas prefieren dormir con sus pequeños en la misma cama en línea con las ideas defendidas por los partidarios de la crianza con apego o las asociaciones pro-lactancia materna.

Los primeros argumentan que ayuda a que se establezca un vínculo emocional fuerte entre padres e hijos -y en consecuencia, que estos tengan relaciones seguras y empáticas en la edad adulta-; y los segundos, que de esta forma la madre tiene más facilidades para dar el pecho y la lactancia se prolonga durante más tiempo.

Frente a ellos, explica esta pediatra, se posicionan los detractores de colecho también armados con razones de peso para que se evite: puede aumentar el riesgo de muerte súbita o asfixia, crear problemas de sueño en edades posteriores, dificultar la independencia de los niños e interferir en la relación personal de la pareja.

Discrepancias entre los pediatras

Esta división quedó de manifiesto el año pasado en las propias páginas de la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría Atención Primaria. En uno de los escasos artículos [LÉALO ÍNTEGRO] publicados sobre el tema, un grupo de especialistas exponía sus argumentos para recomendar el colecho, una práctica que permanece “oculta” en España por “el temor de los padres a juicios de valor por parte de los sanitarios”. Sí existen cifras de otros países europeos, como Reino Unido, donde la mitad de los neonatos y la quinta parte de los lactantes pasan cierto tiempo de la noche en la cama de los padres. En Irlanda es el 21%, en Alemania el 23% y en Italia el 24%.

La Asociación Española de Pediatría subraya que no se puede garantizar que el colecho sea una ‘práctica segura’ pero tampoco está ‘contraindicada’

Para los autores, lejos de esconderse, el colecho debería incentivarse porque de esta manera “el lactante se despierta con más facilidad y más a menudo, acortando la fase de sueño profundo, lo que le protege frente a la rarísima muerte súbita del lactante” y su posición, “con su cuerpo y cara orientada hacia el cuerpo materno” le ayuda a “mamar más a menudo para lograr consuelo y alimento”.

El principal peligro al que se refieren las instituciones y sociedades pediátricas que no aconsejan la práctica de colecho bajo ninguna circunstancia, entre ellas el Grupo de Trabajo para el Estudio y Prevención de la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEP), es la posible relación del colecho con el síndrome que provoca de forma repentina la parada respiratoria del lactante (SMSL) .

Los pediatras que recomiendan a los padres compartir colchón con su bebé niegan este extremo y advierten de que se ha convertido el colecho en factor de riesgo en sí mismo “dejando de lado circunstancias que también afectan a los que duermen separados de sus padres, como el tipo de lactancia, la posición del niño en la cama o el tipo de superficie, y otros como la obesidad de los padres o el consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol, medicamentos y drogas de abuso)”.

Desde las mismas páginas de la revista Pediatría Atención Primaria, un grupo de pediatras mostró el punto de vista contrario tres meses después a la publicación del artículo anterior [LÉALA LA RESPUESTA ÍNTEGRA]. A juicio de estos especialistas esta práctica “no se debe a factores culturales ni a recomendaciones médicas, sino a un colecho reactivo ocasionado por trastornos del sueño”. Su argumento de peso para rechazarla es el riesgo que a su juicio supone para la seguridad del bebé.

Una ‘opción personal’

“Nosotros percibimos que el niño necesitaba un extra de afecto y calor porque no pesó mucho al nacer”

Miriam Sanz, durmió con su bebé recién nacida.

Y ante posiciones tan enfrentadas, María Aparicio aporta un punto de vista clarificador. Con los escasos estudios rigurosos que existen, no se puede garantizar que el colecho sea una “práctica segura”, subraya, pero tampoco que está “contraindicada”.

¿Qué se aconseja entonces a los padres? La Asociación Española de Pediatría apunta que la forma de dormir más segura para los lactantes menores de seis meses es que sean colocados en cunas cerca de la cama de sus progenitores. No obstante, sí entiende el colecho como “una práctica que favorece la lactancia materna y una relación más estrecha con la madre, aunque hasta el momento no se ha podido demostrar que la lactancia materna sea un factor protector del SMSL ‘Síndrome de Muerte Súbita del lactante”. En definitiva, “el colecho es una opción personal“.

Foto: GTRESFoto: GTRES

A Miriam Sanz, de 32 años, le recomendó el colecho su matrona durante “todas las clases” de preparación al parto y le dio información para practicarlo de forma segura. A finales de agosto de 2011 dio a luz a su pequeña y durante los tres días que permanecieron en el hospital madrileño de La Paz durmieron juntas en la cama. Los profesionales que le atendieron después del parto se mantuvieron al margen de su decisión y no se manifestaron “ni a favor ni en contra del colecho”.

Una vez en casa, mantuvo a su bebé en la cama de matrimonio por la noche las dos primeras semanas aproximadamente, “esta vez también con el papá”, recuerda esta ingeniera aeronáutica. “Nosotros percibimos que el niño lo necesitaba, porque no pesó mucho al nacer y daba la sensación de que necesitaba un extra de calor y afecto. Además te da seguridad tenerlo tan cerca porque notas aún más cualquier cosa que necesite”, explica al preguntarle por qué ella y su pareja decidieron practicar colecho. Aunque no es el caso de Miriam Sanz, gran parte de las madres que recurre al colecho lo hace porque le resulta cómodo amamantar a su bebé.

‘Dormir con los hijos les aporta seguridad y tranquilidad, pero las madres pueden quedarse dormidas. No hay que asumir riesgos’

Raquel P, pediatra y madre de dos bebés.

Raquel P. es pediatra y madre de Miguel, de dos años y medio y de Raquel, que cumplirá su primer año el próximo 19 de marzo. Comparte con Miriam que dormir con los bebés es una sensación “maravillosa” que les aporta “seguridad” y “tranquilidad” y les hace sentirse “queridos”, pero ella no lo practicó nunca cuando sus hijos eran recién nacidos ni lo recomendaría como especialista por los peligros que conlleva. “Las madres están agotadas en los primeros meses de postparto y pueden quedarse dormidas y que se produzcan aplastamientos o caídas“, explica recordando algunos casos de los que ha tenido conocimiento durante su experiencia aunque “sin repercusiones importantes”. En la clínica privada de Madrid donde trabaja actualmente sí trata de fomentar la lactancia materna pero no aconseja el colecho a las madres.

Colecho seguro

[foto de la noticia]

Tanto unos como otros especialistas, a favor o en contra, coinciden en la necesidad de que los padres reciban la información más completa posible para evitar situaciones de riesgo. Si usted opta por compartir el colchón con su bebé, debe tener siempre en cuenta una serie de pautas para garantizar un colecho seguro, como subraya UNICEF en este folleto divulgativo (en inglés).

Evitar conductas que puedan conllevar riesgos en las 24 horas anteriores a practicar colecho, como el consumo de tabaco, alcohol -más de dos cervezas, un vaso de vino o un vaso de bebida espirituosa- o drogas o medicación sedante.

Nunca se debe producir el colecho en un sofá o colchones de agua. Ni tampoco debe darse de comer o tranquilizar al bebé en un sillón donde el adulto pueda quedarse dormido con él en brazos.

El bebé no debe dormir con otras personas que no sean los padres, hermanos incluidos. Y si en algún momento se da esta última circunstancia, el adulto debe dormir entre el niño y el bebé.

No comparta la cama con su hijo en caso de sufrir alguna enfermedad o sentir un intenso cansancio que afecte a su capacidad para cuidarle.

– Se debe evitar el colecho en caso de obesidad mórbida de algunos de los progenitores

– Es preferible no practicar el colecho durante los primeros meses con bebés prematuros.

No dejar a los bebés solos en la cama.

Los dos padres deben saber siempre que el pequeño está en la cama.

Nunca deje que una mascota duerma en la cama con el bebé.

Posición durante la lactancia: De forma natural las madres que amamantan a sus hijos se colocan cara a cara a su bebé y protegiéndole con su cuerpo de posibles caídas.

Otros factores que aumentan el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante:

-Ausencia de lactancia materna exclusiva
-Posición del bebé boca abajo durante el sueño
-Arropamiento excesivo del bebé
-Uso de almohadas, cojines o edredones
-Habitación con una temperatura excesivamente alta

Si se da alguna de estas situaciones de riesgo, se recomienda como alternativa al colecho colocar la cuna del bebé cerca de la cama de los padres y si es posible recurrir a la ‘tipo sidecar’ , que permite al bebé dormir sobre el colchón de su cuna al mismo nivel de la cama de los padres, sin que baranda alguna les separe.

¿Y hasta qué edad se recomienda el colecho? “Puede durar hasta que los padres decidan” y en general, precisa María Aparicio, “el consejo es que sea una opción de los padres -que deciden que el niño duerma con ellos como una opción educativa- pero no una respuesta a un comportamiento del niño -que se produce porque el niño se mete en la cama de los padres porque quiere y a los padres les da pereza levantarse para llevar al niño a su cuna-.

“Pasado el año”, explica el pediatra Carlos González, autor de varios libros sobre lactancia y crianza con apego, “la muerte súbita es, por definición, imposible” y en su opinión, no hay ningún motivo médico para recomendar sacar al niño de la cama a una determinada edad; no existe una edad máxima. No hay ningún peligro en que un niño de cinco, diez o 15 años duerma con sus padres. Es una cuestión estrictamente privada, en que los médicos no pueden dar consejos”.

Y lo resume de la siguiente forma: “Básicamente, los bebés y niños pueden dormir en tres lugares: en la cama de sus padres; en la misma habitación, pero en su propia cuna o cama o en otra habitación distinta. Estas tres posibilidades se pueden mezclar y combinar en la misma noche o en distintas noches. Lo importante es que los padres sepan que tienen derecho a elegir el arreglo que mejor les funcione, y a cambiarlo cuando les deje de funcionar”.

 

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Traido de Mimos y Teta
Artículo original  By Mayim Bialik, Ph.D., TODAY Moms contributor

Foto: Denise Herrick Borchert

Dos niños, 0 cunas, ¿0 problemas?

Compartir la cama con tus hijos (colecho*) no es lo habitual en  EEUU, pero la actriz protagonista de la serie Blossom, Mayim Bialik explica cómo les funciona  a ellos este sistema en su familia – y por qué  no cree que esto sea algo “raro”.
“Nosotros  dormimos con nuestros dos hijos. Tienen 5 y 2 años, y  nunca hemos tenido cuna ni moisés . Nuestra cama familiar consiste en dos futones en el suelo, uno al lado del otro: uno con sábanas negras y el otro adornado con caballeros, castillos y dragones. Nosotros no colechamos (co-sleeping)*,  que significaría dormir en la misma habitación;  nosotros dormimos en la misma cama (bedsharing).
Ya sé que algunos de vosotros pensáis que no es seguro. Ya sé que algunos de vosotros pensáis que no es sano. Sé que algunos de vosotros pensáis que mis niños mimados y consentidos nunca crecerán y serán independientes. Y simplemente, seamos brutalmente francos: sé que pensáis que es raro (en el sentido de freaky).

Inseguro:
Dormir con tus hijos no es inseguro. En realidad es lo más seguro  e inteligente: sabes cómo está tu hijo en todo momento con solo estirar el brazo. Existen guías bien establecidas sobre cómo compartir cama con tu bebe con seguridad. Cuando duermes con tu bebé, sabes si están tosiendo, congestionados, si empiezan a dar vueltas, o si tienen demasiado frío o calor. El cuerpo de una madre está diseñado para ajustarse y ayudar al recién nacido a alcanzar la temperatura corporal óptima; ¡esto en cuanto a si es inteligente!

Darse la vuelta  y aplastar al bebe es un temor exagerado y no está basado en ninguna investigación. No es difícil hacer una cama segura para tu bebé. Puedes poner el colchón en el suelo o ponerle una barandilla que le impida caerse .  ¿Que no queda bonito? Lo siento. Tampoco mi tripa está muy bonita tras tener dos niños.

Insano:

Dormir con tu bebé facilita  el amamantamiento, de forma sencilla y con menos estrés,  lo cual es lo más  saludable que puedes hacer por tu hijo en su  primer año de vida. Dormir con tu bebé estimula hormonas que ayudan a crear lazos, reducen la ansiedad y la depresión, y aumentan las posibilidades de que establezcas una adecuada producción de leche materna . La vigilancia que una madre reciente tiene por su bebé está programada en nuestro ADN. Los mamíferos duermen con otros mamíferos; se supone que debe ser así. Tú no duermes solo/a,  ¿por qué deberían hacerlo los bebés y niños?
Independecia:

¿Conoces a alguien de 18 años que duerma con sus padres?  ¿Al que haya que alimentar y cuidar de noche? ¿Que use chupete? ¿Que lleve pañales? No creo. La temprana dependencia de nuestros padres por confort, calor, seguridad, y amor por las noches así como por el día, es natural y normal.  Los niños crecen y pasan la “época de necesitarnos constatemente” cuando están desarrolladamente preparados para hacerlo. No hay evidencia de que los niños que duermen con sus padres sean quejicas, pegajosos, mimados o menos capaces de convertirse en adultos productivos, sensitivos y cariñosos . Por el contrario, las familias que duermen juntas desarrollan sentimientos de seguridad, cercanía y confianza, caracterísitcas que creo nuestra sociedad necesita  desarrollar aún más.

Raro:
No hay nada intrínsicamente raro o incorrecto en dormir con tus hijos. Nos gusta acurrucarnos ¿no? A los bebés y los niños también les gusta. Es NORMAL. ¿Preocupado/a por si tu fantástica vida sexual se ve afectada? Encuentra otros sitios donde tener sexo aparte de tu cama. Punto y final. Si tu hijo pega patadas, hazte con un accesorio para la cama como la cuna-colecho.  Si eres de las que tiene el sueño tan ligero que cada mañana te despiertas con instintos homicidas, no voy a decirte que tienes que dormir con tu niño. ¿Duermo yo igual de bien con mis hijos en nuestra cama como lo haría sin ellos? No. Pero acabará pronto, y no es extraño querer estar cerca de tus hijos cuando su desarrollo fisiológico y psicológico dicta que ellos te necesitan muy cerca.


Toda la verdad:
Solíamos tener un futon para mí, mi marido y nuestro primer bebé. Entonces me quedé embarazada y añadimos el futon “hermano mayor” donde empezaron a dormir mi marido y el que pronto sería el “hermano mayor”. Invariablemente, cuando el segundo bebé llegó, yo dormía con ambos. La cama familiar es un gran unidor: es el lugar donde todos somos iguales. Incluso cuando el rol en la familia de nuestro primer hijo cambió a causa de la llegada del recién nacido, cuando el sol se ponía, erámos todos iguales en nuestra grande y única cama. Estos días (y noches), mi marido duerme en la cama de caballeros y castillos con nuestro hijo mayor, y yo duermo con nuestro hijo pequeño. Unas cuantas noches por semana, nuestro hijo mayor pega un bote a “mi cama” y vuelve a la de mi marido a por abrazos matutinos mientras yo amamanto a nuestro hijo pequeño hacia un nuevo día.

Los momentos que compartimos al amanecer no los cambiaría por nada: los susurros, las risitas, los sueños que receudas justo al despertar, y las reflexiones de una persona muy pequeña que está feliz y a salvo en mis brazos. “Mama, voy a dormir contigo incluso cuando sea un adolescente”, me susurró incluso antes de que abriera los ojos del todo la semana pasada. Yo simplemente reí, ¡no tiene idea aún de  lo indeseable que sería eso para todos los implicados!

Los momentos que compartimos después de recitar nuestras bendiciones nocturnas judías son también preciosos para mí – ver a nuestros hijos pasar de despiertos y activos a tranquilos y angelicales: dormidos al fin. Me encuentro a mí misma mirando fijamente sus caras varias veces por las noches, un recordatorio de que a pesar de que puede que mi marido y yo no seamos perfectos, los  niños que llevan nuestros nombres podrían serlo.  Y ese es un recordatorio que nos reconforta – toda la noche”

Mayim Bialik empezó a principio de los años 90 en la serie de TV Blossom y actualmente aparece en  en CBS sitcom “The Big Bang Theory.” Se doctoró en  neurociencia en la univerdidad de  UCLA en 2007, y escribió su tesis sobre el síndrome de Prader-Willi. Es  portavoz de la Holistic Moms Network y es asesora certificada en lactancia.  Bialik está escribiendo un libro sobre la crianza con apego, y  tiene dos hijos, Miles, 5, y Frederick. Publica regularmente en el blog  TODAYMoms.com.

¿Quieres saber más sobre Mayim? Lee su blog at Kveller.com. 

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*Nota aclaratoria de Mimos y Teta: En inglés diferencian entre co-sleeping y bed-sharing, o sea entre dormir juntos en la misma habitación (co-sleeping) pero en diferentes colchones (camas o cunas) y el compartir la misma cama (bed-sharing). Mientras lo primero está aceptado, incluso recomendado por instituciones médicas, lo segundo no.

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Este miércoles es la última reunión que celebraremos hasta después de las vacaciones.

Como en años anteriores durante el mes de agosto, las reuniones no se celebraran, pero aun así ya sabéis que tanto el teléfono como nuestro correo electrónico y el blog seguirán operativos para cualquier urgencia o duda que os pueda surgir.

Volveremos en septiembre con las reuniones habituales el 14 de septiembre en Toreno y el 28 de septiembre en Bembibre. Modificamos el orden de las reuniones para que no coincida la reunión de Bembibre con festividad local de El Cristo.

Queremos invitar a todas las personas tanto soci@s como no soci@s a participar de una manera mas activa en la asociación, cuantas mas personas estemos involucradas en este magnifico proyecto mas cosas podremos realizar.

Así que si te gustan las cosas que promovemos desde Lactabia, la lactancia materna, la crianza, los portabebes y te apetece ayudarnos, no lo dudes mas, ponte en contacto con nosotras para que nos podamos organizar y entre todos realizar muchas mas cosas.

No es necesario dedicar mucho tiempo, pero si que hay que tener ganas de hacer cosas y de colaborar para ayudar a mas mamas….. esperamos vuestra ayuda!!!!!

Un saludo y felices vacaciones

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Ayer, sábado 21 de Mayo, las compañeras de Creciendo Juntos Zamora, organizaron una conferencia con el pediatra Carlos González. Hoy, La Opinión de Zamora publica una entrevista con él.  Nosotras esperamos la crónica de las compañeras que han tenido la suerte de asistir. 🙂

«Hemos logrado la liberación de la mujer a costa de la esclavización de la abuela»

«Hay que acabar con las absurdas pautas que se han extendido sobre cómo hay que criar a un hijo»

El pediatra Carlos González.

El pediatra Carlos González. Foto Emilio Fraile

Ayer, sábado 21 de Mayo, las compañerasB. BLANCO GARCÍADefensor de la crianza natural y la lactancia materna, el pediatra Carlos González participó ayer en una conferencia organizada por la asociación Creciendo Juntos de Zamora, donde desarrolló sus teorías para que los padres se adapten a las necesidades de los niños para su correcto desarrollo.

-Con tres hijos, ¿ha aprendido más sobre la crianza de los niños por su experiencia personal o por su especialidad médica?

-Por experiencia, sin duda, porque la crianza no es algo que normalmente estudiemos los pediatras. La carrera te enseña el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, no cómo criar a los hijos.

-Defiende la lactancia materna, ¿es un movimiento que está ganando adeptas en los últimos años?

-Desde siempre, la mayoría de las madres han querido amamantar, pero lo que pasa es que muchas no lo conseguían porque se les daba información y normas erróneas, además de falta de ayuda cuando tenían algún problema. Afortunadamente, cada vez hay mejor información y más profesionales capaces de ayudar, así que cada vez hay más madres que sí lo consiguen.

-¿Y las mujeres que no lo hacen, por la circunstancia que sea, se tienen que sentir peores madres?

-Pues claro que no. La que no da el pecho porque no quiere ha hecho lo que ha decidido. Tampoco es culpable la que quería hacerlo y no ha podido. Ninguna de las dos tiene por qué sentirse de ninguna manera. El problema es que hay gente que sí que quiere darlo y no puede. Y eso es lo que nos preocupa. Es a ellas a quienes queremos ayudar.

-¿Cuáles son esas dificultades para aquellas madres que quieren pero no pueden dar el pecho?

-Sobre todo la falta de información, la creencia todavía tan extendida de que a los niños hay que darles de mamar cada tres horas o que tienen que dormir toda la noche. O los errores que se cometen con respecto al peso de los bebés, que están engordando perfectamente y sin embargo les dicen que tienen que darle un biberón porque ha cogido poco peso.

-¿Qué beneficios tiene la lactancia materna para el bebé?

-Principalmente, que le gusta mucho y se lo pasa muy bien, que es lo importante. Si además, por ejemplo, parece que disminuye las diarreas, está bien, pero eso es lo de menos. No se da el pecho por eso, las madres lo han hecho durante un millón de años sin saber esos beneficios.

-¿Cuál es la esencia, entonces, de dar el pecho?

-La cuestión es que forma parte de tu vida. Es como si nos preguntáramos si los niños salen más sanos por inseminación in vitro o por el método tradicional. Este segundo es más divertido y la inseminación solo se hace cuando lo anterior es imposible. Si no, el método tradicional es mejor. Con la lactancia materna ocurre lo mismo.

-También es partidario de la crianza natural, ¿qué pautas hay que seguir?

-Se trata de que, precisamente, no haya normas. La idea es acabar con absurdas pautas que se han extendido durante varias décadas sobre cómo tienes que criar a tus hijos. Hay que hacerlo como a uno le parezca.

-¿Está relacionado con el instinto de la madre?

-Con el instinto, pero también con la lógica y con los deseos de la gente. Cuando tu hijo llora, lo primero que se te ocurre es consolarlo, pero igual que si lo hace algún otro familiar, porque es normal que cuando llore alguien no pases, y menos si es alguien que quieres. Eso es lo que desean hacer la mayoría de las madres y padres, pero durante unas épocas ha habido unas normas que decían que había que dejarlos llorar porque si no te tomaban el pelo y se aprovechaban de uno. Las madres deben saber que no tienen por qué plegarse a esas exigencias, que tienen derecho a hacer con sus hijos lo que quieran y a criarlos como ellas deseen. Y no se les hace daño por cogerlos en brazos, cantarles canciones o darles cariño y hacerles caso.

-¿Alguno de los frenos para este tipo de crianza puede ser el ritmo de vida actual?

-En algunos momentos puede ser incompatible, pero lo grave no es solo que tengamos unos permisos de maternidad que son la mitad que en otros países europeos, sino que haya gente que en el poco tiempo que la vida moderna nos deja para estar con los hijos, en vez de aprovecharlo para cogerlos en brazos, jugar con ellos o hacerles cosquillas, se dediquen a poner límites y educarles. Es algo bien triste.

-¿A España le queda todavía mucho por avanzar en la conciliación de la vida familiar y laboral?

-En general, la conciliación no es posible. O se hace una cosa o se hace otra. La única manera de conciliar que es posible en algunos empleos es volver al trabajar y llevarte a tu hijo. En muchos oficios sí que se podría hacer, como las taquilleras de un cine, por ejemplo, o detrás de un mostrador en un banco u oficina gubernamental, atendiendo clientes con un niño en brazos. No se permite, simplemente, porque no es costumbre, porque se ve feo, pero se podría hacer perfectamente. Los bebés, si los tienes en brazos, la mayor parte del tiempo estarían quietos o durmiendo.

-¿En qué ayuda a la madre la pretendida conciliación?

-Lo que nos venden como conciliación no es eso, sino tener que elegir. Si uno quiere trabajar, le ponen una guardería para cuidar al niño, pero la tiene que pagar. Y si prefiere estar con el niño, le da un permiso sin sueldo para estar con él. Desde el momento en que no se pueden hacer las dos cosas a la vez y el día solo tiene 24 horas, se tiene que decidir cuál se quiere hacer.

-¿Existe una solución?

-Los poderes públicos deben dejar de hablar de conciliar, que es una entelequia, y facilitar poder elegir cuidar a tu hijo sin que por ello te quedes sin ingresos, renuncies a la antigüedad en la empresa o a la carrera profesional, como se hace en otros países.

-Con la situación actual en España, el papel de los abuelos es fundamental. ¿Esta situación es buena para los niños?

-Para el niño siempre será mejor que le cuide el abuelo a estar en una guardería, cuando en España la ley permite ocho bebés de menos de un año por cuidadora, mientras que en otros países europeos son cuatro. Es imposible cuidarlos así, pero es que además te quieren hacer creer que si van a la guardería espabilan. Y eso no es cierto, porque con ocho no hay tiempo físico para estimularlos, cambiarles los pañales y darles el biberón. Para eso habría que doblar el personal de las guarderías y su precio.

-¿Está entonces mal organizado el sistema?

-Hemos organizado un sistema en el que el niño es el último. No se ha preguntado qué necesita un niño y se ha visto cuánto cuesta. Lo hemos hecho al revés, mirando primero cuánto nos podemos gastar, que es una pequeña parte del sueldo de la madre, porque para gastarnos todo no merece la pena trabajar. Encima en un país donde, en general, las mujeres cobran menos que los varones.

-¿Y cómo afecta esta situación a los abuelos?

-Estamos abusando de muchos abuelos, porque algunos están muy bien de salud y con ganas de cuidar a sus nietos. Pero también los hay que preferirían tenerlos solo un día por semana y poder ir a jugar al mus, hacer natación o ir a aprender danzas regionales. Pero se tienen que levantar cada día a las siete porque les llevan a sus nietos una hora más tarde. Me da la impresión de que hemos logrado la liberación de la mujer a costa de la esclavización de la abuela. Y esto no parece muy justo, porque a los niños básicamente los tienen que criar sus padres. Otras personas pueden ayudar en algún momento puntual, pero eso de tener un trabajo a tiempo completo de diez horas cuidando un nieto cuando ya había dejado de cuidar hijos para siempre no es muy lógico.

-¿Cuáles son las dudas más habituales con las que llegan a su consulta, sobre todo las madres primerizas?

-Alguna de las dudas más frecuentes es que el niño llora y pide brazos, pero es que lo normal es que los niños estén en brazos. O que se despiertan por la noche, por lo que es más práctico poner al niño a dormir con los padres, para no tener que levantarse de la cama cada vez que se despierta. O que el niño pide el pecho antes de que pasen las tres horas, algo normal, porque hay que darlo cada vez que el niño lo necesita.

-Por último, ¿qué consejo les daría a las madres para criar a sus hijos?

-Deben intentar pensar en lo que es mejor para su hijo y olvidarse de lo que recomiendan unos y otros y de lo que han leído en los libros. Tienen que ver más con cómo es feliz mi hijo y mirar qué les está pidiendo en cada momento.

Zaragoza, 1960

Además de reconocido pediatra, Carlos González es fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM). Este maño estudió la carrera de Medicina en la Universidad de Barcelona para especializarse después en Pediatría. Es miembro del Consejo de Asesores de Salud de la Leche League Internacional, asesor de la iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) y especialista en lactancia materna por la Universidad de Londres. También ha publicado varios libros para padres, entre los que destacan «Un regalo para toda la vida», «Bésame mucho» o «Mi niño no me come», además de participar en numerosas revistas de pediatría y crianza.

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Ayer, las compañeras de Creciendo Juntos Zamora, organizaron una conferencia del pediatra Carlos González. La opinión de Zamora publica hoy una entrevista con él. Esperamos la crónica de las compañeras que tuvieron la suerte de asistir 🙂

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Ilustración de Wendy Broca

Mañana  comienza el mes de Agosto, el más “vacacional” del año para (casi) todos nosotros.

Por este motivo, hemos decidido suspender las reuniones de Lactabia para dicho mes; pero no os preocupéis, si tenéis alguna duda o necesitais nuestra ayuda, el teléfono de la asociación sí va a estar operativo estos días.

Además, seguiremos “trabajando” y en breves recibiréis noticias sobre nuestros proyectos para después del verano, que esperamos que os resulten tan interesantes como a nosotras. 🙂

¡¡Nos vemos el 8 de Septiembre en Bembibre y 22 de Septiembre en Toreno!!

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Carlos González: “Los niños que duermen con sus padres tienen menos problemas”

El pediatra, defensor de la lactancia materna, recomienda la crianza natural de los hijos

Tener un hijo es una experiencia trascendente. Es como una semilla que se planta para garantizar el paso a la eternidad. Por eso es tan importante ser padres, más que el dinero o el trabajo, aunque muchas veces a los hijos no se les dedica el tiempo suficiente. Para el pediatra Carlos González, presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), es un grave error. Hay padres que colman a sus hijos de regalos para tapar su falta de atención, cuando lo que necesitan son más horas de padre y de madre. González recomienda no hacer caso de los libros que dan consejos para criar a un niño porque lo mejor es dejarse llevar por el sentido común. Parece extraño que lo diga precisamente él, que acaba de publicar Entre tu pediatra y tú. Pero es lo que le dicta su experiencia como pediatra, pero también como padre de tres hijos, que ya comen y ya duermen.

Carlos González nació en Zaragoza en 1960

– ¿Cómo criar bien a un niño?
– Compartiendo el mayor tiempo con él.

– Pero hay muchos padres que tienen que trabajar.
– Sí, pero en el fondo todo el mundo se puede permitir cuidar de sus hijos. Mis padres lo hicieron conmigo. Es cuestión de prioridades.

– ¿De qué prioridades?
– Si quieres poseer muchas cosas materiales o estar más tiempo con ellos. A veces el nivel de vida no depende tanto del dinero que ganas sino de vivir cómo quieres y hacer lo que quieras.

– Sus padres lo educaron así.
– Preferían estar conmigo antes que trabajar, aunque no íbamos de vacaciones ni teníamos coche. Yo he seguido el mismo ejemplo. Cuando nacieron mis tres hijos dejé de trabajar y me dediqué a escribir desde casa, porque ¿hay algo más gratificante que ser padre?

– No lo he podido comprobar.
– Hombre, si eres ministro, premio Nobel o cirujano salvavidas, podría ser que fuera más gratificante, pero si eres un pediatra del montón, un paleta o trabajas en un supermercado, lo que más te gratificará serán tus hijos.

– ¿Por qué tener hijos es tan trascendente?
– Dentro de unas décadas lo único que quedará de nosotros será nuestra descendencia. Lo leí en la calle cuando era adolescente, en una pintada en la pared que decía: “Hay que considerar la posibilidad de que la inmortalidad esté en los hijos”.

– Nunca me lo había planteado.
– Cómo sean y cómo vivan dependerá de nosotros.

– ¿Qué significa criar a un niño de forma natural
?
– Lo normal en la especie humana es hacer caso de nuestro bebé: cuando llora, cogerlo en brazos; si se despierta, consolarlo… Eso de ponerlo a dormir en una habitación aparte y no acostumbrarlo a los brazos se ha inventado recientemente.

– ¿Y si no quiere dormir solo?
– Sobre todo no hay que dejarlo llorar. Es igual que si llegáramos a casa y nos encontráramos a nuestra esposa sollozando, ¿no sería normal preguntarle qué le ocurre? ¿Y si es mi hijo, voy a pasar de largo y ponerme a leer un libro? ¡Pues claro que me voy a preocupar!

– ¿Qué tiene que hacer un padre si su hijo llora por la noche?
– Pues, hacer caso a su hijo, porque, sino, o bien no le dejarán dormir sus llantos o bien sus remordimientos, que durarán mucho más que los lloros. Y yo no quiero vivir con el recuerdo de que “mi hijo me llamaba y yo no fui”.

– ¿También lo podemos meter en nuestra cama?
– Claro que sí. Normalmente es lo más cómodo, aunque hay quien se empeña en levantarse seis veces cada noche para consolar a su hijo, pero no estoy dispuesto a hacer ese sacrificio cuando todo se resuelve metiéndotelo en la cama.

– …
– Yo dormí con mis padres, y mis padres con sus abuelos. La mayoría de la gente también lo ha hecho, pero le cuesta salir del armario porque está mal visto. Dijo Gabriel Mistral que “es amargo todo hombre que nunca haya dormido en el regazo de su madre”.

– Pero no hay ningún estudio científico que lo corrobore.
– El prejuicio es pensar que los niños que duermen con sus progenitores son más dependientes. Pero, según algunos estudios, los que pernoctan en la cama de sus padres tienen menos problemas de salud mental.

– Vaya.
– Los padres suelen imponer a sus hijos normas absurdas que hacen sufrir a sus hijos y a ellos mismos. Por ejemplo, no cogerlos en brazos a menudo o dejarlos llorar cuando los ponen a dormir solos.

– Entonces, ¿qué normas hay que seguir?
– Las que quieran los padres, las que les resulten más cómodas de llevar a la práctica. Estoy convencido de que no se necesitan libros para criar a un niño.

– Y lo dice usted que es escritor, además de pediatra.
– Sí, me di cuenta de que muchos padres o bien se sentían preocupados por no poder poner en práctica los consejos que leían en libros o bien se les partía el corazón cuando los aplicaban.

– ¿Los padres se preocupan a veces demasiado por sus hijos?
– En cierto modo sí. Y pienso que es consecuencia de que la mayoría de la gente tiene menos hijos que antes y se preocupa por cosas absurdas. Una madre me llegó a decir que qué podía hacer si a su bebé no le gustaba el calabacín. Pero, ¡si muchos padres con siete hijos ni se cuestionan si estos se alimenten a base de hamburguesas y patatas fritas!

– ¡Qué diferencia!
– Hoy en día el 80% de las madres son novatas porque no llegan a tener más de un hijo.

– Y aún así no consiguen educarlos como quieren.
– En España los niños empiezan a ir a la guardería a los cuatro meses de vida, cuando en países como Alemania sólo van un 6%, y en Finlandia la escuela normal no empieza hasta los siete años. Por no hablar de los padres que dejan al niño una hora antes de empezar las clases y los recogen una hora después de terminarlas.

– Tienen que ir a trabajar.
– Sí, y como muchos se sienten mal, intentan compensarlo dándoles todo su afecto y cariño cuando están con ellos. Pero hay otros padres que, como les han dicho que coger a un niño en brazos o hacerle demasiadas caricias es malcriarlo, optan por comprarles juguetes, aparatos electrónicos y llevarlos de vacaciones, con lo cual necesitan trabajar más y, por tanto, estar menos con sus hijos.

– Es un pez que se muerde la cola.
– A veces sustituimos las cosas realmente importantes, como el contacto, el cariño y el afecto, por cosas materiales. Da pena escuchar a padres con niños adolescentes problemáticos decir “ay, con las horas que he trabajado para que no le faltara de nada”, pero a lo mejor lo que necesitaba ese niño eran más horas de padre y de madre.

– Incluso, hay niños que no quieren comer mientras sus madres trabajan.
– Sí, este fenómeno es frecuente en niños de cuatro o seis meses de edad. Es una conducta que se observa sobre todo en bebés que toman el pecho. La mayoría de los niños, si fuera por ellos, estarían mamando hasta los dos o cuatro años.

– ¿La solución es conciliar mejor vida laboral y familiar?
– Efectivamente, tenemos una de las tasas de natalidad más bajas de Europa. Otros países como Suecia tienen dos años de baja por maternidad o reducción de jornada con sueldo entero. Pero en España las ayudas cuando tienes un hijo son una auténtica vergüenza.

– Lo más importante para criar a un bebé es…
– No decirle muchas veces te quiero, porque no lo entiende, hay que demostrárselo: abrázale, bésale mucho y hazle sentir que estarías dispuesto a todo por él.

Publicado originalmente en La Vanguardia, el 02.04.2010

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