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PEQUEANDO | La práctica del colecho con recién nacidos
Artículo original de El Mundo Salud, 17/03/2013

Dormir con nuestros bebés

ColechoExisten pautas que garantizan un colecho seguro. | Gtres

  • No hay una postura unánime en el colectivo sanitario sobre el colecho
  • Favorece la lactancia materna pero no está exento de riesgos

«Esto era lo habitual en Europa hasta el siglo XIX, pero a partir de entonces los cambios sociológicos y la disposición de viviendas más grandes favorecieron que el bebé durmiera de forma independiente«, recuerda la doctora María Aparicio, de la Asociación Española de Pediatría, quien sí percibe que actualmente cada vez más parejas prefieren dormir con sus pequeños en la misma cama en línea con las ideas defendidas por los partidarios de la crianza con apego o las asociaciones pro-lactancia materna.

Los primeros argumentan que ayuda a que se establezca un vínculo emocional fuerte entre padres e hijos -y en consecuencia, que estos tengan relaciones seguras y empáticas en la edad adulta-; y los segundos, que de esta forma la madre tiene más facilidades para dar el pecho y la lactancia se prolonga durante más tiempo.

Frente a ellos, explica esta pediatra, se posicionan los detractores de colecho también armados con razones de peso para que se evite: puede aumentar el riesgo de muerte súbita o asfixia, crear problemas de sueño en edades posteriores, dificultar la independencia de los niños e interferir en la relación personal de la pareja.

Discrepancias entre los pediatras

Esta división quedó de manifiesto el año pasado en las propias páginas de la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría Atención Primaria. En uno de los escasos artículos [LÉALO ÍNTEGRO] publicados sobre el tema, un grupo de especialistas exponía sus argumentos para recomendar el colecho, una práctica que permanece «oculta» en España por «el temor de los padres a juicios de valor por parte de los sanitarios». Sí existen cifras de otros países europeos, como Reino Unido, donde la mitad de los neonatos y la quinta parte de los lactantes pasan cierto tiempo de la noche en la cama de los padres. En Irlanda es el 21%, en Alemania el 23% y en Italia el 24%.

La Asociación Española de Pediatría subraya que no se puede garantizar que el colecho sea una ‘práctica segura’ pero tampoco está ‘contraindicada’

Para los autores, lejos de esconderse, el colecho debería incentivarse porque de esta manera «el lactante se despierta con más facilidad y más a menudo, acortando la fase de sueño profundo, lo que le protege frente a la rarísima muerte súbita del lactante» y su posición, «con su cuerpo y cara orientada hacia el cuerpo materno» le ayuda a «mamar más a menudo para lograr consuelo y alimento».

El principal peligro al que se refieren las instituciones y sociedades pediátricas que no aconsejan la práctica de colecho bajo ninguna circunstancia, entre ellas el Grupo de Trabajo para el Estudio y Prevención de la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEP), es la posible relación del colecho con el síndrome que provoca de forma repentina la parada respiratoria del lactante (SMSL) .

Los pediatras que recomiendan a los padres compartir colchón con su bebé niegan este extremo y advierten de que se ha convertido el colecho en factor de riesgo en sí mismo «dejando de lado circunstancias que también afectan a los que duermen separados de sus padres, como el tipo de lactancia, la posición del niño en la cama o el tipo de superficie, y otros como la obesidad de los padres o el consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol, medicamentos y drogas de abuso)».

Desde las mismas páginas de la revista Pediatría Atención Primaria, un grupo de pediatras mostró el punto de vista contrario tres meses después a la publicación del artículo anterior [LÉALA LA RESPUESTA ÍNTEGRA]. A juicio de estos especialistas esta práctica «no se debe a factores culturales ni a recomendaciones médicas, sino a un colecho reactivo ocasionado por trastornos del sueño». Su argumento de peso para rechazarla es el riesgo que a su juicio supone para la seguridad del bebé.

Una ‘opción personal’

«Nosotros percibimos que el niño necesitaba un extra de afecto y calor porque no pesó mucho al nacer»

Miriam Sanz, durmió con su bebé recién nacida.

Y ante posiciones tan enfrentadas, María Aparicio aporta un punto de vista clarificador. Con los escasos estudios rigurosos que existen, no se puede garantizar que el colecho sea una «práctica segura», subraya, pero tampoco que está «contraindicada».

¿Qué se aconseja entonces a los padres? La Asociación Española de Pediatría apunta que la forma de dormir más segura para los lactantes menores de seis meses es que sean colocados en cunas cerca de la cama de sus progenitores. No obstante, sí entiende el colecho como «una práctica que favorece la lactancia materna y una relación más estrecha con la madre, aunque hasta el momento no se ha podido demostrar que la lactancia materna sea un factor protector del SMSL ‘Síndrome de Muerte Súbita del lactante». En definitiva, «el colecho es una opción personal«.

Foto: GTRESFoto: GTRES

A Miriam Sanz, de 32 años, le recomendó el colecho su matrona durante «todas las clases» de preparación al parto y le dio información para practicarlo de forma segura. A finales de agosto de 2011 dio a luz a su pequeña y durante los tres días que permanecieron en el hospital madrileño de La Paz durmieron juntas en la cama. Los profesionales que le atendieron después del parto se mantuvieron al margen de su decisión y no se manifestaron «ni a favor ni en contra del colecho».

Una vez en casa, mantuvo a su bebé en la cama de matrimonio por la noche las dos primeras semanas aproximadamente, «esta vez también con el papá», recuerda esta ingeniera aeronáutica. «Nosotros percibimos que el niño lo necesitaba, porque no pesó mucho al nacer y daba la sensación de que necesitaba un extra de calor y afecto. Además te da seguridad tenerlo tan cerca porque notas aún más cualquier cosa que necesite», explica al preguntarle por qué ella y su pareja decidieron practicar colecho. Aunque no es el caso de Miriam Sanz, gran parte de las madres que recurre al colecho lo hace porque le resulta cómodo amamantar a su bebé.

‘Dormir con los hijos les aporta seguridad y tranquilidad, pero las madres pueden quedarse dormidas. No hay que asumir riesgos’

Raquel P, pediatra y madre de dos bebés.

Raquel P. es pediatra y madre de Miguel, de dos años y medio y de Raquel, que cumplirá su primer año el próximo 19 de marzo. Comparte con Miriam que dormir con los bebés es una sensación «maravillosa» que les aporta «seguridad» y «tranquilidad» y les hace sentirse «queridos», pero ella no lo practicó nunca cuando sus hijos eran recién nacidos ni lo recomendaría como especialista por los peligros que conlleva. «Las madres están agotadas en los primeros meses de postparto y pueden quedarse dormidas y que se produzcan aplastamientos o caídas«, explica recordando algunos casos de los que ha tenido conocimiento durante su experiencia aunque «sin repercusiones importantes». En la clínica privada de Madrid donde trabaja actualmente sí trata de fomentar la lactancia materna pero no aconseja el colecho a las madres.

Colecho seguro

[foto de la noticia]

Tanto unos como otros especialistas, a favor o en contra, coinciden en la necesidad de que los padres reciban la información más completa posible para evitar situaciones de riesgo. Si usted opta por compartir el colchón con su bebé, debe tener siempre en cuenta una serie de pautas para garantizar un colecho seguro, como subraya UNICEF en este folleto divulgativo (en inglés).

Evitar conductas que puedan conllevar riesgos en las 24 horas anteriores a practicar colecho, como el consumo de tabaco, alcohol -más de dos cervezas, un vaso de vino o un vaso de bebida espirituosa- o drogas o medicación sedante.

Nunca se debe producir el colecho en un sofá o colchones de agua. Ni tampoco debe darse de comer o tranquilizar al bebé en un sillón donde el adulto pueda quedarse dormido con él en brazos.

El bebé no debe dormir con otras personas que no sean los padres, hermanos incluidos. Y si en algún momento se da esta última circunstancia, el adulto debe dormir entre el niño y el bebé.

No comparta la cama con su hijo en caso de sufrir alguna enfermedad o sentir un intenso cansancio que afecte a su capacidad para cuidarle.

– Se debe evitar el colecho en caso de obesidad mórbida de algunos de los progenitores

– Es preferible no practicar el colecho durante los primeros meses con bebés prematuros.

No dejar a los bebés solos en la cama.

Los dos padres deben saber siempre que el pequeño está en la cama.

Nunca deje que una mascota duerma en la cama con el bebé.

Posición durante la lactancia: De forma natural las madres que amamantan a sus hijos se colocan cara a cara a su bebé y protegiéndole con su cuerpo de posibles caídas.

Otros factores que aumentan el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante:

-Ausencia de lactancia materna exclusiva
-Posición del bebé boca abajo durante el sueño
-Arropamiento excesivo del bebé
-Uso de almohadas, cojines o edredones
-Habitación con una temperatura excesivamente alta

Si se da alguna de estas situaciones de riesgo, se recomienda como alternativa al colecho colocar la cuna del bebé cerca de la cama de los padres y si es posible recurrir a la ‘tipo sidecar’ , que permite al bebé dormir sobre el colchón de su cuna al mismo nivel de la cama de los padres, sin que baranda alguna les separe.

¿Y hasta qué edad se recomienda el colecho? «Puede durar hasta que los padres decidan» y en general, precisa María Aparicio, «el consejo es que sea una opción de los padres -que deciden que el niño duerma con ellos como una opción educativa- pero no una respuesta a un comportamiento del niño -que se produce porque el niño se mete en la cama de los padres porque quiere y a los padres les da pereza levantarse para llevar al niño a su cuna-.

«Pasado el año», explica el pediatra Carlos González, autor de varios libros sobre lactancia y crianza con apego, «la muerte súbita es, por definición, imposible» y en su opinión, no hay ningún motivo médico para recomendar sacar al niño de la cama a una determinada edad; no existe una edad máxima. No hay ningún peligro en que un niño de cinco, diez o 15 años duerma con sus padres. Es una cuestión estrictamente privada, en que los médicos no pueden dar consejos».

Y lo resume de la siguiente forma: «Básicamente, los bebés y niños pueden dormir en tres lugares: en la cama de sus padres; en la misma habitación, pero en su propia cuna o cama o en otra habitación distinta. Estas tres posibilidades se pueden mezclar y combinar en la misma noche o en distintas noches. Lo importante es que los padres sepan que tienen derecho a elegir el arreglo que mejor les funcione, y a cambiarlo cuando les deje de funcionar».

 

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Traido de Mimos y Teta
Artículo original  By Mayim Bialik, Ph.D., TODAY Moms contributor

Foto: Denise Herrick Borchert

Dos niños, 0 cunas, ¿0 problemas?

Compartir la cama con tus hijos (colecho*) no es lo habitual en  EEUU, pero la actriz protagonista de la serie Blossom, Mayim Bialik explica cómo les funciona  a ellos este sistema en su familia – y por qué  no cree que esto sea algo “raro”.
“Nosotros  dormimos con nuestros dos hijos. Tienen 5 y 2 años, y  nunca hemos tenido cuna ni moisés . Nuestra cama familiar consiste en dos futones en el suelo, uno al lado del otro: uno con sábanas negras y el otro adornado con caballeros, castillos y dragones. Nosotros no colechamos (co-sleeping)*,  que significaría dormir en la misma habitación;  nosotros dormimos en la misma cama (bedsharing).
Ya sé que algunos de vosotros pensáis que no es seguro. Ya sé que algunos de vosotros pensáis que no es sano. Sé que algunos de vosotros pensáis que mis niños mimados y consentidos nunca crecerán y serán independientes. Y simplemente, seamos brutalmente francos: sé que pensáis que es raro (en el sentido de freaky).

Inseguro:
Dormir con tus hijos no es inseguro. En realidad es lo más seguro  e inteligente: sabes cómo está tu hijo en todo momento con solo estirar el brazo. Existen guías bien establecidas sobre cómo compartir cama con tu bebe con seguridad. Cuando duermes con tu bebé, sabes si están tosiendo, congestionados, si empiezan a dar vueltas, o si tienen demasiado frío o calor. El cuerpo de una madre está diseñado para ajustarse y ayudar al recién nacido a alcanzar la temperatura corporal óptima; ¡esto en cuanto a si es inteligente!

Darse la vuelta  y aplastar al bebe es un temor exagerado y no está basado en ninguna investigación. No es difícil hacer una cama segura para tu bebé. Puedes poner el colchón en el suelo o ponerle una barandilla que le impida caerse .  ¿Que no queda bonito? Lo siento. Tampoco mi tripa está muy bonita tras tener dos niños.

Insano:

Dormir con tu bebé facilita  el amamantamiento, de forma sencilla y con menos estrés,  lo cual es lo más  saludable que puedes hacer por tu hijo en su  primer año de vida. Dormir con tu bebé estimula hormonas que ayudan a crear lazos, reducen la ansiedad y la depresión, y aumentan las posibilidades de que establezcas una adecuada producción de leche materna . La vigilancia que una madre reciente tiene por su bebé está programada en nuestro ADN. Los mamíferos duermen con otros mamíferos; se supone que debe ser así. Tú no duermes solo/a,  ¿por qué deberían hacerlo los bebés y niños?
Independecia:

¿Conoces a alguien de 18 años que duerma con sus padres?  ¿Al que haya que alimentar y cuidar de noche? ¿Que use chupete? ¿Que lleve pañales? No creo. La temprana dependencia de nuestros padres por confort, calor, seguridad, y amor por las noches así como por el día, es natural y normal.  Los niños crecen y pasan la “época de necesitarnos constatemente” cuando están desarrolladamente preparados para hacerlo. No hay evidencia de que los niños que duermen con sus padres sean quejicas, pegajosos, mimados o menos capaces de convertirse en adultos productivos, sensitivos y cariñosos . Por el contrario, las familias que duermen juntas desarrollan sentimientos de seguridad, cercanía y confianza, caracterísitcas que creo nuestra sociedad necesita  desarrollar aún más.

Raro:
No hay nada intrínsicamente raro o incorrecto en dormir con tus hijos. Nos gusta acurrucarnos ¿no? A los bebés y los niños también les gusta. Es NORMAL. ¿Preocupado/a por si tu fantástica vida sexual se ve afectada? Encuentra otros sitios donde tener sexo aparte de tu cama. Punto y final. Si tu hijo pega patadas, hazte con un accesorio para la cama como la cuna-colecho.  Si eres de las que tiene el sueño tan ligero que cada mañana te despiertas con instintos homicidas, no voy a decirte que tienes que dormir con tu niño. ¿Duermo yo igual de bien con mis hijos en nuestra cama como lo haría sin ellos? No. Pero acabará pronto, y no es extraño querer estar cerca de tus hijos cuando su desarrollo fisiológico y psicológico dicta que ellos te necesitan muy cerca.


Toda la verdad:
Solíamos tener un futon para mí, mi marido y nuestro primer bebé. Entonces me quedé embarazada y añadimos el futon “hermano mayor” donde empezaron a dormir mi marido y el que pronto sería el “hermano mayor”. Invariablemente, cuando el segundo bebé llegó, yo dormía con ambos. La cama familiar es un gran unidor: es el lugar donde todos somos iguales. Incluso cuando el rol en la familia de nuestro primer hijo cambió a causa de la llegada del recién nacido, cuando el sol se ponía, erámos todos iguales en nuestra grande y única cama. Estos días (y noches), mi marido duerme en la cama de caballeros y castillos con nuestro hijo mayor, y yo duermo con nuestro hijo pequeño. Unas cuantas noches por semana, nuestro hijo mayor pega un bote a “mi cama” y vuelve a la de mi marido a por abrazos matutinos mientras yo amamanto a nuestro hijo pequeño hacia un nuevo día.

Los momentos que compartimos al amanecer no los cambiaría por nada: los susurros, las risitas, los sueños que receudas justo al despertar, y las reflexiones de una persona muy pequeña que está feliz y a salvo en mis brazos. “Mama, voy a dormir contigo incluso cuando sea un adolescente”, me susurró incluso antes de que abriera los ojos del todo la semana pasada. Yo simplemente reí, ¡no tiene idea aún de  lo indeseable que sería eso para todos los implicados!

Los momentos que compartimos después de recitar nuestras bendiciones nocturnas judías son también preciosos para mí – ver a nuestros hijos pasar de despiertos y activos a tranquilos y angelicales: dormidos al fin. Me encuentro a mí misma mirando fijamente sus caras varias veces por las noches, un recordatorio de que a pesar de que puede que mi marido y yo no seamos perfectos, los  niños que llevan nuestros nombres podrían serlo.  Y ese es un recordatorio que nos reconforta – toda la noche”

Mayim Bialik empezó a principio de los años 90 en la serie de TV Blossom y actualmente aparece en  en CBS sitcom “The Big Bang Theory.” Se doctoró en  neurociencia en la univerdidad de  UCLA en 2007, y escribió su tesis sobre el síndrome de Prader-Willi. Es  portavoz de la Holistic Moms Network y es asesora certificada en lactancia.  Bialik está escribiendo un libro sobre la crianza con apego, y  tiene dos hijos, Miles, 5, y Frederick. Publica regularmente en el blog  TODAYMoms.com.

¿Quieres saber más sobre Mayim? Lee su blog at Kveller.com. 

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*Nota aclaratoria de Mimos y Teta: En inglés diferencian entre co-sleeping y bed-sharing, o sea entre dormir juntos en la misma habitación (co-sleeping) pero en diferentes colchones (camas o cunas) y el compartir la misma cama (bed-sharing). Mientras lo primero está aceptado, incluso recomendado por instituciones médicas, lo segundo no.

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Carlos González: «Los niños que duermen con sus padres tienen menos problemas»

El pediatra, defensor de la lactancia materna, recomienda la crianza natural de los hijos

Tener un hijo es una experiencia trascendente. Es como una semilla que se planta para garantizar el paso a la eternidad. Por eso es tan importante ser padres, más que el dinero o el trabajo, aunque muchas veces a los hijos no se les dedica el tiempo suficiente. Para el pediatra Carlos González, presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), es un grave error. Hay padres que colman a sus hijos de regalos para tapar su falta de atención, cuando lo que necesitan son más horas de padre y de madre. González recomienda no hacer caso de los libros que dan consejos para criar a un niño porque lo mejor es dejarse llevar por el sentido común. Parece extraño que lo diga precisamente él, que acaba de publicar Entre tu pediatra y tú. Pero es lo que le dicta su experiencia como pediatra, pero también como padre de tres hijos, que ya comen y ya duermen.

Carlos González nació en Zaragoza en 1960

– ¿Cómo criar bien a un niño?
– Compartiendo el mayor tiempo con él.

– Pero hay muchos padres que tienen que trabajar.
– Sí, pero en el fondo todo el mundo se puede permitir cuidar de sus hijos. Mis padres lo hicieron conmigo. Es cuestión de prioridades.

– ¿De qué prioridades?
– Si quieres poseer muchas cosas materiales o estar más tiempo con ellos. A veces el nivel de vida no depende tanto del dinero que ganas sino de vivir cómo quieres y hacer lo que quieras.

– Sus padres lo educaron así.
– Preferían estar conmigo antes que trabajar, aunque no íbamos de vacaciones ni teníamos coche. Yo he seguido el mismo ejemplo. Cuando nacieron mis tres hijos dejé de trabajar y me dediqué a escribir desde casa, porque ¿hay algo más gratificante que ser padre?

– No lo he podido comprobar.
– Hombre, si eres ministro, premio Nobel o cirujano salvavidas, podría ser que fuera más gratificante, pero si eres un pediatra del montón, un paleta o trabajas en un supermercado, lo que más te gratificará serán tus hijos.

– ¿Por qué tener hijos es tan trascendente?
– Dentro de unas décadas lo único que quedará de nosotros será nuestra descendencia. Lo leí en la calle cuando era adolescente, en una pintada en la pared que decía: «Hay que considerar la posibilidad de que la inmortalidad esté en los hijos».

– Nunca me lo había planteado.
– Cómo sean y cómo vivan dependerá de nosotros.

– ¿Qué significa criar a un niño de forma natural
?
– Lo normal en la especie humana es hacer caso de nuestro bebé: cuando llora, cogerlo en brazos; si se despierta, consolarlo… Eso de ponerlo a dormir en una habitación aparte y no acostumbrarlo a los brazos se ha inventado recientemente.

– ¿Y si no quiere dormir solo?
– Sobre todo no hay que dejarlo llorar. Es igual que si llegáramos a casa y nos encontráramos a nuestra esposa sollozando, ¿no sería normal preguntarle qué le ocurre? ¿Y si es mi hijo, voy a pasar de largo y ponerme a leer un libro? ¡Pues claro que me voy a preocupar!

– ¿Qué tiene que hacer un padre si su hijo llora por la noche?
– Pues, hacer caso a su hijo, porque, sino, o bien no le dejarán dormir sus llantos o bien sus remordimientos, que durarán mucho más que los lloros. Y yo no quiero vivir con el recuerdo de que «mi hijo me llamaba y yo no fui».

– ¿También lo podemos meter en nuestra cama?
– Claro que sí. Normalmente es lo más cómodo, aunque hay quien se empeña en levantarse seis veces cada noche para consolar a su hijo, pero no estoy dispuesto a hacer ese sacrificio cuando todo se resuelve metiéndotelo en la cama.

– …
– Yo dormí con mis padres, y mis padres con sus abuelos. La mayoría de la gente también lo ha hecho, pero le cuesta salir del armario porque está mal visto. Dijo Gabriel Mistral que «es amargo todo hombre que nunca haya dormido en el regazo de su madre».

– Pero no hay ningún estudio científico que lo corrobore.
– El prejuicio es pensar que los niños que duermen con sus progenitores son más dependientes. Pero, según algunos estudios, los que pernoctan en la cama de sus padres tienen menos problemas de salud mental.

– Vaya.
– Los padres suelen imponer a sus hijos normas absurdas que hacen sufrir a sus hijos y a ellos mismos. Por ejemplo, no cogerlos en brazos a menudo o dejarlos llorar cuando los ponen a dormir solos.

– Entonces, ¿qué normas hay que seguir?
– Las que quieran los padres, las que les resulten más cómodas de llevar a la práctica. Estoy convencido de que no se necesitan libros para criar a un niño.

– Y lo dice usted que es escritor, además de pediatra.
– Sí, me di cuenta de que muchos padres o bien se sentían preocupados por no poder poner en práctica los consejos que leían en libros o bien se les partía el corazón cuando los aplicaban.

– ¿Los padres se preocupan a veces demasiado por sus hijos?
– En cierto modo sí. Y pienso que es consecuencia de que la mayoría de la gente tiene menos hijos que antes y se preocupa por cosas absurdas. Una madre me llegó a decir que qué podía hacer si a su bebé no le gustaba el calabacín. Pero, ¡si muchos padres con siete hijos ni se cuestionan si estos se alimenten a base de hamburguesas y patatas fritas!

– ¡Qué diferencia!
– Hoy en día el 80% de las madres son novatas porque no llegan a tener más de un hijo.

– Y aún así no consiguen educarlos como quieren.
– En España los niños empiezan a ir a la guardería a los cuatro meses de vida, cuando en países como Alemania sólo van un 6%, y en Finlandia la escuela normal no empieza hasta los siete años. Por no hablar de los padres que dejan al niño una hora antes de empezar las clases y los recogen una hora después de terminarlas.

– Tienen que ir a trabajar.
– Sí, y como muchos se sienten mal, intentan compensarlo dándoles todo su afecto y cariño cuando están con ellos. Pero hay otros padres que, como les han dicho que coger a un niño en brazos o hacerle demasiadas caricias es malcriarlo, optan por comprarles juguetes, aparatos electrónicos y llevarlos de vacaciones, con lo cual necesitan trabajar más y, por tanto, estar menos con sus hijos.

– Es un pez que se muerde la cola.
– A veces sustituimos las cosas realmente importantes, como el contacto, el cariño y el afecto, por cosas materiales. Da pena escuchar a padres con niños adolescentes problemáticos decir «ay, con las horas que he trabajado para que no le faltara de nada», pero a lo mejor lo que necesitaba ese niño eran más horas de padre y de madre.

– Incluso, hay niños que no quieren comer mientras sus madres trabajan.
– Sí, este fenómeno es frecuente en niños de cuatro o seis meses de edad. Es una conducta que se observa sobre todo en bebés que toman el pecho. La mayoría de los niños, si fuera por ellos, estarían mamando hasta los dos o cuatro años.

– ¿La solución es conciliar mejor vida laboral y familiar?
– Efectivamente, tenemos una de las tasas de natalidad más bajas de Europa. Otros países como Suecia tienen dos años de baja por maternidad o reducción de jornada con sueldo entero. Pero en España las ayudas cuando tienes un hijo son una auténtica vergüenza.

– Lo más importante para criar a un bebé es…
– No decirle muchas veces te quiero, porque no lo entiende, hay que demostrárselo: abrázale, bésale mucho y hazle sentir que estarías dispuesto a todo por él.

Publicado originalmente en La Vanguardia, el 02.04.2010

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Publicado originalmente en la Revista Consumer Eroski

Los niños no nacen con instrucciones ni falta que hace. Así lo defiende Carlos González, uno de los pediatras que más consultas recibe sobre el cuidado de los hijos, 5.000 nada menos. Su secreto reside en aplicar el sentido común y su estrategia no es otra que amar al niño por encima del agotamiento, del estrés y de la desesperación. Como padre de tres hijos sabe lo que es no dormir por la noche durante meses y lo incompatible que resulta en este país conciliar la vida laboral y la familiar. Recalca que los niños no lloran por molestar sino porque lo pasan mal y lo que quieren es estar con sus padres, sobre todo con la madre. Defensor de la la lactancia materna, no comulga con la idea de que los niños pasen muchas horas en la guardería, salvo cuando sea estrictamente necesario e invita a reflexionar sobre seguir el modelo de muchos países nórdicos de un cuidador por cada tres o cuatro niños.

¿Qué se necesita para criar a un bebé de «forma natural»?

La crianza natural engloba acciones como responder al llanto del niño, hacerle caso, procurar estar con él sin miedo a que se malcríe, etc. Y, por otra parte, aunque normalmente incluye la lactancia materna, una madre que no da el pecho también puede criar a su hijo de forma natural.


¿La crianza natural es tan importante como la lactancia natural?

Es más importante porque a lo largo del siglo XX y finales del XIX se nos ha hecho muy difícil criar a nuestros hijos. Se han difundido toda una serie de normas acerca de que no hay que cogerlo en brazos porque se malcría, como que llorar es bueno para los pulmones, como que no hay que meterlo en la cama contigo porque no saldrá en la vida… hasta el punto de que criar a los niños es casi algo molesto. Pero si no tienes a tu hijo para cogerle en brazos y contarle cuentos, para qué lo tienes.

Esa es la teoría del «malcriamiento» que critica en sus libros

Sí, las personas deben comprender que malcriar es criar mal. Malcriar no es cogerle mucho en brazos, estar mucho con él o cantarle muchas canciones. Malcriar es no hacerle caso, abandonarle….

«En Alemania sólo el 6% de los niños acuden a la guardería antes de los tres años y en Finlandia el porcentaje es menor todavía»


¿Pero usted cree que ahora se malcría a los niños, de acuerdo a la definición que acaba de exponer?

Hay de todo. Depende de la teorías que hayan seguido los padres y de las circunstancias socio económicas. Me refiero a aquello de que si no haces lo que piensas, acabarás pensando lo que haces; los padres que se ven más o menos obligados a dejar al niño muchas horas porque tienen que ir a trabajar para pagar la hipoteca acabarán pensando que eso es lo mejor para el niño porque en la guardería les estimulan mucho y les tratan muy bien. Si pensasen que en la guardería hay muchos niños y no hay tiempo material para estimularles, se sentirían mucho peor.


¿Las propias condiciones de vida en las que nos movemos en la sociedad actual invitan a la malcrianza?

Sí, el problema es que se puede formar con facilidad un círculo vicioso, es decir si sabes que lo está ocurriendo está mal, aunque no quede más remedio que hacerlo, intentarás cambiarlo. Pero si llegas a creerte que está bien, ya te quedas así. En Alemania sólo el 6% de los niños acuden a la guardería antes de los tres años y en Finlandia el porcentaje es menor todavía, y son países con un mejor rendimiento académico que el nuestro.

Pero para disfrutar de estos estándares que predominan en otros países hace falta pagar más impuestos, y que las empresas cambien de actitud.

Bueno, en esos países también han tenido que tomar decisiones, a mí me han dicho que ya tenemos brotes verdes. Habría que empezar a pensar en qué nos gastamos el dinero.


Una pareja joven trabajadora y sin familia cerca del hogar no tiene otra opción que dejar a su hijo en la guardería. ¿Está malcriando a su hijo?

No hay una sola manera de criar bien a un hijo ni hay una sola manera de criarlo mal. A mí lo que me molesta es que haya gente por un lado que tiene buenas ideas a la que engañan y le hacen creer otra cosa: «yo lo cogería en brazos, pero no lo hago porque dicen que se malcría» o «yo lo metería en la cama con nosotros cuando llora pero no lo hago porque me han dicho que tendrá problemas de sueño toda su vida». Personas que se están sacrificando haciendo cosas que en el fondo les molestan y no son naturales, que no les gustan pero lo hacen por seguir las normas que fijan otras personas. Y, por otra parte, hay quienes toman decisiones que es posible que a lo largo de un tiempo se arrepientan porque no tienen todos los datos en la ecuación para poderse decidir. Si te dicen: «trabajar los dos es imprescindible» y por otro lado, «el niño en la guardería está de maravilla». Aquí no hay problema. Pero si te explicasen que en la mayoría de los países occidentales el máximo de los bebés por cuidador en una guardería es de cuatro legalmente, en otros de tres y en España es de ocho… igual la conclusión a la que llegarían los padres sería diferente. Se trata de reflexionar sobre cuánto dinero te puedes gastar en coche, cuánto en unas vacaciones, cuánto en comprar un apartamento en la playa y cuánto en criar a tu hijo.

Es una cuestión de prioridades, entonces.

Exacto. Los padres tienen que tomar la decisión con libertad y yo lo que hago es darles toda la información necesaria para ayudarles a que la tomen. Estoy convencido de que no hacen falta libros para criar a un hijo y no quiero que los hijos tengan manual de instrucciones. Es necesario más cariño y menos instrucciones para criar a un niño. Para aprender es mejor hablar y estar con un grupo de madres con sus hijos que leerse un libro en casa.


El instinto también es importante, ¿hay que dejarse llevar por él?

Es importante y en algunas cosas sí hay que dejarse llevar y en otras no. Nuestro instinto nos dice que cuidemos a nuestros hijos y es positivo, pero también nos dice que cuando alguien nos molesta hay que pegarle un bofetón y no lo hacemos.

Y en el caso de los niños, ¿el instinto hay que seguirlo o no?

La mayoría de las veces sí porque el instinto ha ayudado durante millones de años a los padres a cuidar a sus hijos, de lo contrario no estaríamos aquí.


Entonces, guarderías ¿sí o no?

Debería ser sólo cuando no hubiera más remedio. Sería conveniente cambiar nuestro sistema socio-económico para que en la mayoría de los casos no fuera imprescindible llevar al niño a la guardería, y para aquellos casos en los que sí fuera imprescindible habría que hacer mejores guarderías.

El consuelo es que en la guardería se socializan, ¿no?

"Malcriar a un niño no es cogerle mucho en brazos, estar mucho con él o cantarle muchas canciones. Malcriar es no hacerle caso, abandonarle?"

La socialización no necesita para nada guarderías porque de entrada los niños pequeños no se socializan. Es a partir de los tres años aproximadamente cuando empiezan a jugar unos con otros. Y eso lo pueden hacer en otros sitios. Muchas veces pensamos que los niños cambian porque les educamos y en algunos aspectos es así, sin duda, pero la mayoría de los cambios que experimentan los niños se deben a que crecen. A los dos años dicen unas cosas, a los cinco otras y a los doce otras.

Abuelos. ¿sí o no?

Los abuelos son lo mejor que hay después de los padres. Es muy positivo que los abuelos participen mucho en la vida del niño. Puestos a separarse durante siete horas de la madre, seguro que para un niño de dos años es mejor estar con los abuelos que estar hasta siete horas en la guardería. Ahora, tampoco recomiendo que estén siete horas con los abuelos porque lo que el niño realmente necesita es estar con sus padres, sobre todo con la madre. Los padres enseguida aprendemos que esa pregunta de a quién quieres más a tu mamá o tu papá sobra.


Entonces, ¿dónde queda en la crianza del niño la figura del padre?

Todos los niños necesitan tener un vínculo afectivo con una persona concreta, según la teoría se le llama «figura primaria», y en la práctica se le llama mamá. Puede no ser la madre y un niño puede establecer su vínculo primario con la abuela, el padre… . Lo que es seguro es que hay solo uno primario, el resto son secundarios. El padre, si se esfuerza un poco, puede disfrutar de los primeros puestos entre los secundarios, pero se tiene que esforzar. No puedes pretender que tu hijo te quiera mucho porque es su papel de hijo. Si el padre quiere tener un papel activo tendrá que dedicarle tiempo al niño. Pero como todo en esta vida, cuantas más horas le dediques, mejor saldrá. Son necesarias las dos cosas, pasar con el niño mucho tiempo y que ese tiempo sea de calidad. Luego ya, con el tiempo, los niños van necesitando más del padre.

Se habla mucho del tiempo de calidad, «poco tiempo con los niños pero de calidad»

Los niños están enamorados de sus madres y hay que saber que una separación con la madre durante tantas horas tiene como consecuencias que el niño se enfade, que pegue un manotazo…

¿Entonces con los bebés hay que tener tolerancia total?

No, tolerancia en todas las cosas que se pueden tolerar.

¿Cuáles no se pueden tolerar?

Cada cual tiene que tomar sus decisiones, seguro que si ves a tu hijo tirando macetas por el balcón o abriendo la llave del gas se lo vas a impedir. Pero si el bebé llora y reclama atención las 24 horas del día, no es que haya que tolerarlo, es que eso es tener un bebé normal.


Y qué hay de la necesidad de tener tiempo para los padres.

No es excluyente, por qué no estar con tu hijo. Cuando te casas todos están de acuerdo en que tu vida de soltero se acabó, no sé por qué nadie te dice cuando tienes un hijo que hay que hacer una despedida de pareja en el último mes de embarazo.

¿Estas opiniones que defiende están extendidas en la comunidad científica es un poco outsider?

Me da la impresión de que empecé como outsider, pero cada vez lo soy menos.

El sueño es uno de los quebraderos de cabeza de los padres con los bebés. ¿Algún consejo?

Creo que antes los padres lo daban por sentado, ya sabían que tener un hijo significaba pasar la noche en vela y a nadie se le ocurría que ese era un problema médico que había que consultarle al pediatra. En todo caso igual le pedían al médico de adultos vitaminas para soportar esas noches. Pero, claro, se han creado unas expectativas… a los padres les han dicho por una parte que los niños tienen que dormir solos y por la noche del tirón. Mis padres, por ejemplo, no sabían eso. Yo he dormido con mis padres hasta los seis años, por tanto ellos no sabían que había que dormir solos y como no había otra habitación en la casa… Por otra parte, se ha creado un temor, se les dice a los padres que «si el niño no hace esto de esta manera va a tener problemas cuando sea mayor, no va a salir nunca de la cama de los padres…» y todos se preocupan. Pero no es cierto que los bebés tengan que dormir solos -porque se ve clarísimo que les gusta dormir en compañía- . Cómo se puede hacer más caso a lo que lees en un libro que lo que ves cada día con tus propios ojos. Es el instinto reforzado por la observación. Me escriben madres que me dicen «cuando le dejo al niño en la cuna llora y sólo se calma cuando le cojo en brazos». Ya ha encontrado la solución. Nadie se quejaría ni se sorprendería si le recomendara unas pastillas homeopáticas para que se calmara o le hiciera un masaje… entonces ¿por qué causa tanto problema aceptar que el bebé se calma con el pecho y cuando se le coge?. Siempre da la impresión de que es una desgracia, nadie dice: qué maravilla, cada vez que mi hijo se despierta me lo meto en la cama y se vuelve a dormir enseguida. Es una solución fácil, barata.

Pero requiere esfuerzo

No, no. Lo que precisa esfuerzo es lo otro. Si yo recomendara que cada vez que el niño se despierte es necesario que los padres se levanten y le den un masaje … eso sí es esfuerzo.

¿Cuál es el sueño normal de un bebé?

No hay pautas. Si un bebé se despierta muchas veces por la noche el problema lo tienes tú que te tienes que levantar a la mañana para ir a trabajar porque luego el bebé sigue durmiendo. Todos los bebés acaban durmiendo las horas que necesitan y si no lo hacen por la noche lo harán durante el día.

¿Sus hijos le han dejado dormir bien?

Bueno, han hecho lo que han podido. Cuando tienes hijos no duermes igual, aunque eso no signifique que duermas peor. Recuerdo una época en la que me despertaba para estar de noche con mis hijos pero no lo recuerdo como un momento de desesperación. Eso es como cuando te vas de marcha por la noche, la pregunta es: ¿qué bien o qué mal lo he pasado?


El problema es que si estás una semana seguida de marcha y hay que trabajar se puede llegar a la conclusión de no querer salir de marcha.

O no querer trabajar. Está claro que no se duerme con la misma intensidad, pero tener hijos es esto, dedicarles tiempo, estar con ellos, consolarles cuando lloran, contestar a sus interminables preguntas…….

Son muchos los que dicen que los niños se guían por rutinas, ¿es así?

No creo que las rutinas sean necesarias y convenientes para el desarrollo de un niño y habría que ver si tu vida es más fácil con rutinas. Estoy convencido de que no son necesarias las rutinas porque los niños se adaptan a muchas cosas distintas, igual que los adultos. Por eso creo que si en algo tenemos que ayudar a nuestros hijos en su educación es a no tener rutinas. Yo quiero tener un hijo adaptable no un hijo que tenga rutinas.

Para descargar la entrevista en pdf, diréctamente de la publicación de Consumer Eroski, haz click aquí.

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Publicación original de Bebés y Mas, 03-12-2009

«Deberemos cambiar totalmente nuestro sistema productivo». Entrevista a Carlos González

familia feliz

Carlos González es el pediatra al que miles de familias españolas y del mundo de habla hispana miran cuando se enfrentan a la posibilidad de cambiar los paradigmas sociales que se refieren a la crianza de sus hijos. Hoy publicamos su entrevista para Bebés y más.

Carlos González, también, es un activo conferenciante y participa en medios de comunicación concediendo entrevistas y respondiendo a consultas, siempre con su estilo personal, directo y contundente. Pero sobre todo con la seguridad que da el conocimiento sobre los temas a tratar.

Bebés y más ha disfrutado de la oportunidad de abrir nuestro ciclo de entrevistas precisamente con él y, puesto que nos hemos visto inundados con muchas preguntas, hemos tratado de resumir nuestras inquietudes y las de los lectores, sin olvidar que, muchas de las preguntas que nos habéis hecho referidas a casos concretos, deberemos tratar de responderlas en el futuro y ofrecer así a los lectores, un espacio interactivo, participativo y que responda mejor a vuestras inquietudes. (más…)

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