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Las primeras horas del bebé

Artículo original de El Mundo Salud, 09/03/2013

Un bebé recién nacidoUn bebé recién nacido. Vea más imágenes. | T. Bouët

  • El contacto ‘piel con piel’ con la madre es muy importante en las primeras horas
  • Al nacer, el bebé tiende a estar en estado de alerta, con sus sentidos activos
  • El hipo, los estornudos y los espasmos son reacciones normales

Cristina G. Lucio | Madrid

Nacer es un viaje complicado, quizás el más costoso. Porque para ver la luz, el bebé no sólo tiene que atravesar un canal estrecho y lleno de escollos, sino que también debe saber adaptarse rápidamente a un medio que poco tiene que ver con el ambiente cálido y acogedor en el que ha vivido hasta entonces.

Por eso, en su primer contacto con el mundo exterior, es importante que el recién nacido reciba una «buena bienvenida», tal y como señalan los especialistas en Neonatología.

Si el parto ha sido normal, la gestación no es de riesgo y no ha habido complicaciones, «lo primero que hay que hacer es colocar al bebé sobre el vientre o el pecho de su madre en contacto piel con piel«, explica Maite Moral, neonatóloga del Hospital 12 de octubre de Madrid.

Esta maniobra tan sencilla aporta múltiples beneficios, ya que está demostrado que favorece el proceso de vinculación temprana entre madre e hijo y una mejor instauración de la lactancia materna, coincide Félix Castillo, jefe clínico del servicio de Neonatología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Además, también contribuye a la estabilidad cardiorrespiratoria del bebé y a la regulación de su temperatura.

Mientras el niño está encima de su madre, «se puede realizar perfectamente el clampaje del cordón umbilical y las primeras valoraciones sobre las características vitales del niño», señala Moral. Y, «si el estado de salud del niño y de la madre lo permiten, se recomienda no separarles en unas dos horas», subraya.

«La tendencia en los últimos años es intervenir lo menos posible en ese periodo», apunta Alfonso González Laguillo, jefe de Pediatría del Hospital La Moncloa de Madrid. «Antes se aspiraban las secreciones, se utilizaban sondas, cremas, pero ahora se fomenta el contacto con la madre», añade.

En alerta

En estos primeros momentos de vida, el bebé recibe una importante descarga de adrenalina que le mantiene en estado de alerta y activa sus sentidos. «Por el olor y el color, el bebé es capaz de reconocer el pezón de su madre y dirigirse a él espontáneamente para realizar la primera succión«, comenta Moral. Es importante respetar ese comportamiento instintivo «y luego ya se puede proceder a pesar al niño, comprobar su talla, su perímetro cefálico o en qué percentil está», señalan ambos neonatólogos.

Según los protocolos españoles, también suele administrarse en ese momento al bebé la profilaxis de la vitamina K (para reducir el riesgo de enfermedad hemorrágica) y una profilaxis oftálmica neonatal para evitar infecciones. En muchos hospitales, junto a esas medidas, también se pone la primera vacuna contra la hepatitis B.

Después de esas primeras horas, generalmente los recién nacidos entran en un periodo de descanso. «Eso sí, hay que saber que los recién nacidos suelen dormir en periodos cortos, poco profundos, que se despiertan a menudo y demandan el pecho», explica Moral. En ese sentido, es importante atenderles de forma temprana, reconocer sus signos iniciales de búsqueda, anticiparse al llanto y «olvidarse del reloj y los horarios».

Al contrario de lo que muchas veces se dice, continúa la especialista, «es fundamental coger a los niños en brazos, proporcionarles consuelo y que se sientan arropados. Ese es el comportamiento de los mamíferos y es lo que necesitan los bebés».

La primera exploración pediátrica completa del bebé se hace durante sus primeras 12 o 24 horas de vida, una vez que el pequeño y su madre ya han abandonado el paritorio. Antes del alta, se repetirá el chequeo, «se valorará su audición y, muy importante, se realizarán las pruebas para descartar diferentes enfermedades metabólicas -el famoso pinchazo en el talón-«, sostiene González Laguillo. En este periodo, también se controlará si el bebé orina frecuentemente y si ha eliminado el meconio, el nombre que designa sus primeras deposiciones.

Los tres neonatólogos coinciden en señalar que en estos contactos periódicos con los profesionales, los padres -sobre todo los primerizos- aprovechan para preguntar dudas habituales.

«Los recién nacidos suelen presentar signos como espasmos, hipo, estornudos o temblores de la mandíbula que a veces resultan inquietantes para los padres», señala Castillo. «Pero son completamente normales, sobre todo si tenemos en cuenta que su cerebro está madurando», aclara.

Para garantizar la seguridad de los pequeños en esas primeras horas tras su nacimiento, es importante no abrigarles en exceso y acostarles boca arriba para reducir el riesgo de muerte súbita. Por la misma razón, tampoco se recomienda colocar peluches ni otro tipo de objetos en su cuna.

«Lo que más les gusta en esa primera etapa son las caras humanas. Los niños tienen capacidad para ver a una distancia similar a la que alcanza su mano y lo que más les divierte son las caras de sus padres sonriendo», comenta Moral. «También pueden reconocer sus voces, que ya oían de forma atenuada por el líquido amniótico, así que es importante estar con ellos y hablarles desde su nacimiento», añade.

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Publicación original: Piel con piel tras el parto ( Diario de León – 07/12/2010 )

El Hospital de León inicia estrategias destinadas a que las madres vivan los 2.300 nacimientos anuales como una experiencia satisfactoria y favorecer la lactancia

07/12/2010 carmen tapia | león

Silvia acaba de dar a luz. Su hijo permanecerá en su pecho desnudo durante más de una hora.
Silvia acaba de dar a luz. Su hijo permanecerá en su pecho desnudo durante más de una hora.

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La evidencia científica del beneficio que el parto más humanizado tiene para la madre y para el recién nacido ha llevado al Hospital de León a implantar un programa que potencia el vínculo tras el nacimiento. «Piel con piel» no es un proyecto novedoso, históricamente las comadronas lo han utilizado para dar calor al bebé tras el nacimiento, cuando los hijos se parían en casa y no había incubadoras. Ahora, las matronas recuperan en los hospitales una tradición a la que se añade otra finalidad: favorecer el vínculo y la lactancia materna.

Tras el alumbramiento, antes incluso de cortar el cordón umbilical, que suele hacerlo el padre, el bebé, sin limpiar, es depositado sobre el vientre desnudo de la madre. La matrona que ha asistido al parto coloca un gorrito al recién nacido, para que conserve el calor, y cubre a la criatura y a su madre con una manta. Así permanecerán durante más de una hora, juntos, piel con piel. «Solo se les separa un minuto, que es lo que se tarda en pasar de la sala de partos a la sala de dilatación, donde se controlará la evolución de la madre una hora después del alumbramiento. En esos segundos es el padre el que arrulla al bebé, con eso le involucramos en todo el proceso», explica la matrona.

Madre e hijo permanecen unidos. El contacto del bebé con la madre tras el nacimiento actúa como un bálsamo tranquilizador. La criatura deja de llorar instantáneamente. Olfatea a su madre, los recién nacidos ven a veinte centímetros y huelen, busca el pecho, lo chupa, y reposa en él su cabecita, se tranquiliza. Antes de una hora, nueve de cada diez criaturas inicia instintivamente la lactancia.

«Es un vínculo, es supervivencia, aumenta la temperatura corporal, el bebé hace menos gasto energético y se regulan los niveles de glucemia, disminuye el llanto y mejora la eficacia y la duración de la lactancia. No tiene ningún efecto negativo», explica María Pérez, una de las diecisiete matronas del Hospital de León que incorporan métodos más humanizados en el parto.

Menos cesáreas. Los cambios en los paritorios son lentos pero imparables y también llegarán a los quirófanos, con el objetivo de reducir el número de cesáreas. El jefe del servicio de Ginecología del Hospital de León, Celso García, explica que el Hospital introducirá en enero los nuevos criterios de la Sociedad Española de Ginecología para disminuir el número de cesáreas que se practican en los hospitales. «El objetivo es bajar a menos del 20% el número de cesáreas». La Organización Mundial de la Salud sitúa en el 15% las cesáreas justificadas, el resto, se pueden evitar.

Hasta ahora, las madres que había sufrido una cesárea anterior podían elegir si querían que se les practicase otra en el segundo parto. A partir de enero esa posibilidad no existirá y sólo se practicarán cesáreas en los casos que esté estrictamente aconsejado.

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Extraido de El Mundo Salud, 07/01/2010

CONSEJOS A LOS FUTUROS PADRES

Cómo planificar el embarazo sin olvidarse de las cuestiones más importantes

  • Sólo el 10% de las mujeres toma ácido fólico antes de quedarse embarazadas

MADRID.- El último grito en ofertas de vacaciones son las estancias en hoteles de lujo para concebir un hijo. Dichos establecimientos preparan todo para que las parejas procreen en el ambiente más propicio: decoración romántica, cena en la playa, alimentos afrodisiacos… Incluso hay quien devuelve el dinero a aquellos huéspedes que demuestren que su bebé empezó a gestarse en ese alojamiento.

Tener descendencia se ha convertido en todo un alarde de planificación: los futuros padres intentan dar con la fecha de nacimiento más adecuada para que la baja de maternidad se sume al mes de libranza en verano; toman suplementos herbales de dudosa eficacia para aumentar la fertilidad; y ponen en práctica mil y un trucos para calcular los días más idóneos para reproducirse.

Una vez logrado el ansiado embarazo, viven angustiados por los efectos que puedan tener en el feto el sexo, los viajes o el ejercicio físico. En ocasiones, los progenitores se dejan llevar por derroteros que desvían su atención de las recomendaciones que realmente son esenciales para la salud.

Una madre da el pecho a sus gemelos. (Foto: Alberto di Lolli)

Antonio García Burguillo, ginecólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, señala que, en términos generales, se planifican muy poco las cuestiones relevantes. «Parece mentira, pero incluso hay mujeres diabéticas que se quedan embarazadas en muy malas condiciones», asegura.

Los especialistas aconsejan a quienes deseen ser madres que realicen una visita preconcepcional al médico. Esta consulta resulta imperativa cuando la interesada padece ciertas patologías crónicas, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, que deben estar perfectamente controladas antes de la concepción para evitar que surjan complicaciones tanto en el feto como en la embarazada.

Otra recomendación escasamente seguida es la de empezar a tomar suplementos de ácido fólico y yodo entre dos y tres meses antes de que se produzca la gestación para reducir las malformaciones en el bebé. El doctor García Burguillo apunta que, según los últimos estudios realizados, sólo cumplen esta medida preventiva en torno al 10% de las mujeres que se quedan en estado. «Es una cifra muy baja», se lamenta.

«Aparte de esta recomendación, es necesario seguir una buena alimentación y poco más. Si lográsemos que lo hicieran todas las embarazadas, sería un gran avance», precisa.

Cursos de preparación al parto

El ginecólogo añade que, «puestos a pedir, no estaría de más realizar un análisis de sangre antes de concebir». Hay un punto en el que el ginecólogo reconoce el éxito de las campañas informativas: el abandono del consumo de alcohol y tabaco durante la gestación.

Una vez logrado el embarazo, los futuros papás suelen cumplir las directrices de los especialistas y absorben con avidez todos los consejos que les dan tanto los obstetras como las matronas. Éstas últimas se encargan de impartir los cursos de educación maternal, en los que cada vez se hace más hincapié en la importancia de alimentar a los recién nacidos con leche materna. Aún así, el biberón sigue siendo el rey de la nutrición infantil.

«El problema fundamental es que en el siglo XX se perdió la cultura de la lactancia natural», afirma Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta, un grupo de apoyo a madres.

Las cifras le dan la razón: según la Encuesta Nacional de Salud de 2008, sólo el 68% de las madres da el pecho a sus hijos de forma exclusiva durante las primeras semanas, porcentaje que desciende al 52% a los tres meses y al 24% al cabo de seis.

La presidenta de la asociación Amamanta, Salomé Laredo, está convencida de que una de las mejores maneras de promocionar la alimentación óptima para el bebé es «el apoyo madre a madre» mediante talleres auspiciados por los centros de salud y los hospitales.

Cuando existen problemas fisiológicos que dificultan el proceso, es indispensable la concurrencia de los profesionales sanitarios. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones se trata de una cuestión emocional. La inseguridad y el miedo a no ser capaz de amamantar es uno de los peores enemigos de este tipo de alimentación. En esos casos, ¿qué mejor ayuda que la de alguien que ha pasado por ese trance?

Apoyo a los primerizos

Esa es, precisamente, una de las finalidades de los cursos de educación maternal, que cada vez se centran más en cuestiones ajenas al parto. Bajo la batuta de las enfermeras, estos encuentros pueden contribuir a que los padres primerizos no tengan que pronunciar el fatídico lamento: «Si alguien me hubiese informado antes…».

Maite Villar, presidenta de la Asociación de Matronas de Madrid, considera que una de las etapas que más suele ‘descolocar’ a los progenitores inexpertos son los primeros días tras el nacimiento. Es entonces cuando se produce «la adaptación al bebé, es decir, a tener un ser dependiente de ti las 24 horas del día que no sólo come o duerme; también llora y pide cosas».

¿Cuándo retomar las relaciones sexuales tras el parto? Es otro de los apartados que produce mayores quebraderos de cabeza. «Pueden comenzar en cuanto la mujer deje de manchar», señala Villar. Asimismo, aclara que es perfectamente posible tomar anticonceptivos orales durante la lactancia, pero hay que tener en cuenta que no debe recetarse la píldora clásica, sino unos contraceptivos que contienen una menor cantidad de hormonas.

Los papás no quieren perderse nada

El contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido es esencial para el éxito de la alimentación natural y debe iniciarse lo antes posible. Sin embargo, si la mujer no está consciente porque ha sido sometida a una cesárea o no puede tener al bebé encima por alguna complicación, el padre puede relevarla y ponérselo sobre su pecho hasta que ella pueda hacerlo.

Algunos hospitales fomentan esta práctica que no alimenta al niño, pero sí lo mantiene calmado y lo prepara para la lactancia materna. Éste es uno de los ejemplos de la creciente participación masculina en el cuidado de los hijos. José Alberto Rodríguez, ginecólogo del Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes (Madrid), observa que los padres están «muy implicados en términos generales y con muy buena predisposición». En este sentido, comenta que llegan, incluso, a mostrar la misma preocupación excesiva que muchas de las gestantes.En todo caso, constituyen un «apoyo muy importante» y la mayoría suele acudir junto a sus parejas a prácticamente todas las revisiones.

Algo parecido ocurre en los cursos de educación maternal, aunque con algunos matices. Carmen Paz, matrona del Centro de Salud de Markonzaga de Sestao (Vizcaya), señala que muchos hombres «acuden el primer día para ver si son los únicos o no. Si no ven a ningún otro, o tan sólo a uno, es posible que no regresen. En cambio, si constatan que no están solos, se animan a seguir participando». En su opinión, «les cuesta un poco». Sin embargo, también reconoce que «a veces son ellas las que quieren ir solas».

La mayor implicación del varón se nota cada vez más. Una muestra en clave de humor del cambio de paradigma la ofrece Fabrice Florent en ¡Dios Mío, voy a ser papá! (Ediciones Timeo). Escrito en forma de diario, este libro ofrece un testimonio de lo que significa estar ‘embarazado’.

Lean un fragmento del primer capítulo: «Empezamos bien. ¿Me queréis decir cómo hago para desempeñar bien el papel de Futuro Papá si Ella no me lo cuenta todo? ¿Cómo voy a saber yo que un test de embarazo hay que hacerlo por la mañana? Pues sí, futuros papás que me leéis, que lo sepáis: por lo visto, el pipí de la tarde no activa la fatídica raya».

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